jueves, 12 de septiembre de 2013

La navegación por Estima Gráfica


Cualquier kayakista que haga travesías necesita usar la carta para planificar la singladura.


Lo normal es hacerlo trazando sobre la carta por lo que se llama “estima gráfica”. Nos encontramos con dos problemas básicamente:

1. Sabemos donde estamos, hacia donde vamos y la distancia que recorreremos y queremos calcular a donde llegaremos en la carta, esto es la estima directa: 

Partimos de una situación conocida, de un rumbo y de una distancia. Tomaremos en la carta, con el compás de puntas, en su lado vertical la latitud y en el horizontal la longitud. Una vez situada en la carta la posición inicial o de salida, pondremos justo encima de ella el transportador (su centro) y marcaremos en él el rumbo al que deseamos navegar. Trazaremos desde la situación de salida y con el rumbo hallado una larga línea recta. Esta será la derrota loxodrómica. Sobre ella, midiendo con el compás, en el lado vertical de la carta o de las latitudes, la distancia que habremos de navegar (cada minuto de latitud corresponderá a una milla de distancia) sobre la derrota trazada en la carta habremos determinado la nueva situación. Haciendo uso del compás de puntas, en las correspondientes escalas, podremos determinar las coordenadas del punto de llegada.


2. El problema inverso será cuando conozcamos la situación de salida y llegada, teniendo que calcular el rumbo y la distancia entre ambas posiciones:

Tendremos que actuar de la siguiente forma: primero situaremos en la carta, por conocer sus coordenadas, tanto la situación de salida como la de llegada.Posteriormente se unirán ambos puntos con una línea recta, que será la derrota loxodrómica. Alcanzado este punto mediremos el rumbo con el transportador, y ya sólo nos quedará medir la distancia mediante el compás de puntas sobre la derrota, llevando la abertura que nos haya dado hasta el lado vertical de la carta (latitudes) teniendo siempre en cuenta que cada minuto de la latitud será una milla de distancia. De esta forma habremos podido calcular el rumbo y la distancia para trasladarnos de un sitio a otro. Dado que conocemos la distancia, si conocemos nuestra velocidad, también podremos saber el tiempo que tardaremos de una posición hasta otra.