martes, 6 de mayo de 2014

Puente "Pedricero"

Mayo siempre es una buena época para ir al monte. Este año se aprovechó el puente para desconectar un poco del agua y disfrutar de un entorno increíble, la Pedriza. A pesar de su fácil acceso, a pocos kilómetros de Madrid, es un entorno bien conservado, que tiene montones de enclaves bellos y solitarios…. Para acceder a ellos solo hay que “patear” un poco.


Este reino del granito, atrae a los escaladores desde hace mucho, exigiendo un estilo particular, por la configuración de sus vías de adherencia.


Además dispone de una red de senderos muy interesantes y exigentes para el trail running, con multitud de pasos técnicos y desnivel.




Nosotros, esta vez, fuimos a descubrir rincones con la mochila. De las rutas que hicimos, pongo aquí la que más me gustó: la Circular de la Pedriza, que recorre las dos pedrizas, la “anterior” y la “posterior” con una longitud de unos 18 kilómetros y un desnivel positivo de 1.220 m.  Este es un itinerario ideal para entrenar el trail “duro”.

Comenzamos en Canto Cochino, área con Parking si vamos con coche, o a pie viniendo de Manzanares el Real siguiendo el curso del río (esto le suma a la ruta unos kilómetros). Atravesamos el puente del río Manzanares, desde aquí subida entre pinos, por la “autopista” sendero ancho y suave durante los primeros kilómetros, que acaba convirtiéndose en técnico y empinándose para llegar al punto culminante de la ruta y prácticamente techo de la zona “Las Torres”.


El sendero es el PR-2 con marcas blancas y amarillas. Hemos dejado a nuestra derecha el Llano Peluca y el acceso al refugio Giner de los Ríos (con fuente).


La parte final de la subida, tras Prado Poyo ya es entre bolos de granito que poco a poco acabarán por imponerse a la vegetación del valle. 


Ya por aquí empezamos a tener problemas para encontrar el camino correcto, en muchos casos saltamos entre rocas y las marcas están alejadas, empieza el … juego de pistas….



Por fin, llegamos al collado del Miradero (no hemos parado de subir durante 7 kilómetros), un ascenso de 850 metros.  Desde aquí conectamos con la senda Maeso, que gira a la derecha tras las cumbres de las cuatro torres, es el PR-1 también con marcas amarillas y blancas.


Seguimos ascendiendo suavemente hasta pasar a la otra vertiente de las torres por la brecha (2010 m), entramos directamente en un caos de roca con torres erosionadas y formas espectaculares, que dan un ambiente mágico.


El recorrido obliga a ayudarse de las manos constantemente, y a algunos destrepes en los que hay que poner atención. Se incluyen saltos obligados de piedra a piedra y pasos bajo bloques (pa que no falte de na).



Recorremos el cordal completo, hasta el Collado de la Dehesilla. Hay que poner mucha atención para no perderse, entre tanta piedra, pues no hay sendero. Es el tramo más técnico y bonito del recorrido, en mi opinión.





Desde el collado hay dos opciones, bajar directamente al valle por el Tolmo y Llano Peluca para conectar con la autopista por donde subimos o bien continuar subiendo por la otra vertiente (Los Fantasmas). Si tomamos la primera opción acortamos la ruta y sobre todo se suaviza el descenso (aún estamos a 1450 m).


Si optamos por la segunda opción, una vez culminado el duro repecho, hay que abandonar el PR-1 (que sigue hasta (Manzanares el Real), nosotros pasaremos por debajo de la cara sur del Yelmo (normalmente con escaladores), aquí tenemos otro manantial.



Bajamos hasta la Gran Cañada, para continuar descenso hasta el arroyo de la Majadilla que pasamos por su puente.
 

Encontramos mucha vida a nuestro alrededor. Ya estamos cerca del punto de inicio, al que llegamos por el lado contrario, cerrando el circulo.

En resumen un lugar donde volver...