domingo, 5 de agosto de 2018

Costa coruñesa, con Costa da Morte

 

Ha sido una hermosa navegación a lo largo de 200 millas de una costa que ofrece mucho para el kayak de mar. Desde solitarias playas de arena blanca y agua cristalina hasta largas y expuestas singladuras. Unas veces sumergidos en espesa niebla y otras negociando una mar que casi siempre es grande, bajo acantilados que ofrecen pocos refugios.

 
 


 
 

En la lonja de pescado de Fisterra están expuestos los nombres de los muchísimos pesqueros que han naufragado en estas aguas, complicadas donde las haya para la navegación costera. De hecho, alguno de los naufragios históricos más famosos lo han sido de embarcaciones militares, como el buque escuela inglés Serpent.




Todo esto obliga a una adecuada planificación de las etapas, con detallado análisis de la meteo, distancias a palear y escapes.






El paso de los cabos, interesante en cualquier travesía, aquí lo es más aún, pues la mayoría de ellos tiene su propia historia o leyenda, muchas veces asociada a sus faros.  






Merece la pena siempre que sea posible hacer una visita a estas espléndidas atalayas que ofrecen una inigualable perspectiva de la imponente linea costera.











Entorno agreste y salvaje, salvo algun pesquero, no nos hemos cruzado con nadie en el agua.

 
 
Hay que llevar equipo completo, por si necesitamos poner en marcha un plan B.


Los días con más ola había que separarse un poco de los acantilados, porque el rebote hace más lento y cansado el paleo.



Rincones de gran belleza, un placer acceder a pequeñas calas en zonas protegidas del embate de las olas.





También tiempo para explorar un poco...




La costa siempre entretenida.





Lejos de costa, a veces, tranquiilidad...





Los fines de etapa, planificados de acuedo a las necesidades de avituallamiento del día,




Los tiempos en tierra, también hay que incluirlos en el calendario.


Acampada en playas urbanas, sin problema alguno, siempre que llegues tarde y te levantes temprano.


La espuna del batir de las olas sobre las rocas nos ha acompañado todo el tiempo. 




No es la primera vez que paso el cabo de Fisterra, pero siempre es una alegría pasar un cabo con tanta historia.


En nombre de Ainhoa y en el mío propio, gracias a todos-as los que habéis seguido nuestra ruta a través de la red, es un placer sentise acompañados por tan buena gente.
 

 Y como siempre, muchas gracias a mis patrocinadores.....


Hasta la próxima.... nos vemos en el agua....!