Ahora que ya empiezan los fríos y que el agua está perdiendo
el calor acumulado en los meses cálidos, es el momento de ir cambiando nuestra
indumentaria para ir a palear (no a remar).
De manera tradicional, en nuestro
mundillo se presentan dos opciones para la ropa que usamos en el agua, o bien
nos vestimos para palear, contando con que el máximo contacto con el líquido
elemento serán los rociones de las olas, o nos protegemos del frío pensando en
que habrá momentos en que estemos completamente sumergidos.
Ambas posibilidades tienen
ventajas e inconvenientes, así como partidarios y detractores. Voy a presentar
aquí mi opinión.
Partiendo de unas condiciones de
navegación con aire y agua fríos (en ambientes calidos, no nos planteamos esta
disyuntiva), los palistas que tienen un enfoque dirigido a la velocidad y
rendimiento físico puro, suelen vestirse con prendas ligeras, que permiten máxima
libertad en los movimientos del ciclo de la palada, y brindan la máxima
transpiración y comodidad. En estos casos el abrigo se dirige a la protección
frente a la temperatura del aire, por lo que las prendas son permeables al
agua. El extremo de este concepto se ve en aquellos/as que ni siquiera utilizan
chaleco, por las mismas razones.
Por otro lado, nos encontramos
con los palistas que se visten con la idea de estar en
el agua, nadando fuera del kayak, con la
suficiente protección térmica para reembarcar las veces que sea necesario y
seguir la ruta. Las prendas son impermeables/transpirables, aparatosas e incómodas en general,
normalmente condensan al menos parte de la transpiración y el chaleco que se
utiliza sobre ellas tampoco ayuda a obtener comodidad.
Entonces.. ¿qué hacemos?
Personalmente lo tengo claro, si practicamos auténtico kayak de mar, debemos de
equiparnos, en todas las ocasiones, para el peor supuesto posible. En este caso
para estar bastante tiempo en el agua, y continuar lo suficientemente confortables
para poder realizar la actividad programada, de acuerdo a las condiciones
existentes, a pesar de los posibles contratiempos que puedan suceder durante la
navegación. Todo esto puede hasta parecer evidente, pero aseguro que hay muchos
colegas, que continúan eligiendo la primera opción.
Esta es una cuestión que hay que
tener clara. Es evidente que el equipo técnico de kayak de mar es caro, más
bien muy caro, como ocurre en montaña. Pero siguiendo con el paralelismo, el
elemento seguridad es el que debería primar en ambos escenarios, pues estamos
en manos de las fuerzas de la naturaleza.