miércoles, 19 de noviembre de 2014

Vestirse para…. ¡ palear o nadar!

Ahora que ya empiezan los fríos y que el agua está perdiendo el calor acumulado en los meses cálidos, es el momento de ir cambiando nuestra indumentaria para ir a palear (no a remar).  


De manera tradicional, en nuestro mundillo se presentan dos opciones para la ropa que usamos en el agua, o bien nos vestimos para palear, contando con que el máximo contacto con el líquido elemento serán los rociones de las olas, o nos protegemos del frío pensando en que habrá momentos en que estemos completamente sumergidos. 


Ambas posibilidades tienen ventajas e inconvenientes, así como partidarios y detractores. Voy a presentar aquí mi opinión. 


Partiendo de unas condiciones de navegación con aire y agua fríos (en ambientes calidos, no nos planteamos esta disyuntiva), los palistas que tienen un enfoque dirigido a la velocidad y rendimiento físico puro, suelen vestirse con prendas ligeras, que permiten máxima libertad en los movimientos del ciclo de la palada, y brindan la máxima transpiración y comodidad. En estos casos el abrigo se dirige a la protección frente a la temperatura del aire, por lo que las prendas son permeables al agua. El extremo de este concepto se ve en aquellos/as que ni siquiera utilizan chaleco, por las mismas razones. 


Por otro lado, nos encontramos con los palistas que se visten con la idea de estar en  el agua, nadando fuera del kayak, con la suficiente protección térmica para reembarcar las veces que sea necesario y seguir la ruta. Las prendas son impermeables/transpirables, aparatosas e incómodas en general, normalmente condensan al menos parte de la transpiración y el chaleco que se utiliza sobre ellas tampoco ayuda a obtener comodidad.  


Entonces.. ¿qué hacemos? Personalmente lo tengo claro, si practicamos auténtico kayak de mar, debemos de equiparnos, en todas las ocasiones, para el peor supuesto posible. En este caso para estar bastante tiempo en el agua, y continuar lo suficientemente confortables para poder realizar la actividad programada, de acuerdo a las condiciones existentes, a pesar de los posibles contratiempos que puedan suceder durante la navegación. Todo esto puede hasta parecer evidente, pero aseguro que hay muchos colegas, que continúan eligiendo la primera opción. 


Esta es una cuestión que hay que tener clara. Es evidente que el equipo técnico de kayak de mar es caro, más bien muy caro, como ocurre en montaña. Pero siguiendo con el paralelismo, el elemento seguridad es el que debería primar en ambos escenarios, pues estamos en manos de las fuerzas de la naturaleza.